Un fin de semana en Tequis
Sábado en el pueblo, domingo en el aire y entre viñedos.
Tequis se recorre a pie y cabe en dos días. Conviene llegar el viernes en la noche o el sábado temprano y quedarse dos noches: así el sábado es para el pueblo y el domingo para el globo y los viñedos, que quedan de camino a la Peña de Bernal.
Por la noche refresca casi todo el año, incluso cuando el día es caluroso: lleva algo para abrigarte.
Sábado por la mañana
Desayuna en el Mercado Guadalupano, en la calle Ezequiel Montes: fruta, antojitos y comida de la región desde las nueve. De ahí se camina a la Plaza Miguel Hidalgo, con sus portales de cantera, el quiosco y los sabinos.
La parroquia de Santa María de la Asunción preside la plaza. Es de cantera, se construyó por etapas entre los siglos XVI y XIX y su reloj es de 1897. A unas calles, en Niños Héroes 17, el péndulo recuerda el decreto de 1916 que hizo de Tequis el centro geográfico del país.
Baja después hacia La Pila, el depósito de agua del pueblo desde 1567, y al Callejón del Piojo, donde estaban los lavaderos públicos.
Sábado por la tarde
Es la hora de la cestería. El Telésforo Trejo, cerca de la plaza, tiene más de 60 locales en dos pisos: vara de sauz, raíz de sabino, ópalo y textiles de Bernal. El Tequesquicalli, en Independencia, es el mercado de artesanías más antiguo. Y el Parador Artesanal, junto a la terminal de autobuses, solo abre sábados, domingos y festivos.
Para comer en el centro, comida queretana: ayocotadas, enmoladas y mole de olla. Si no quieres caminar más, el tranvía turístico hace un recorrido de una hora a hora y media por el pueblo; sale de viernes a domingo entre las 11 y las 17 h.
Lleva efectivo para los mercados y, si vas a comprar queso el domingo, una hielera en el auto.
Sábado por la noche
Los sábados hay algo en la plaza después de cenar. Las Noches de Leyendas recorren las calles con actores que cuentan historias del pueblo; salen de un costado de la parroquia. El primer sábado de cada mes hay callejoneada con estudiantina, y algunas noches se proyecta un video mapping en la fachada de la parroquia.
Si vas a volar en globo al día siguiente, cena temprano: el despertador suena de madrugada.
Domingo al amanecer
Los globos despegan con la primera luz, que es cuando el aire está más quieto. El vuelo dura entre 45 minutos y una hora, y la experiencia completa, unas dos horas y media. La hora exacta de la cita la da el operador; cuenta con levantarte alrededor de las cuatro.
El piloto cancela si hay viento, lluvia o neblina, y en ese caso el vuelo se reprograma. Por eso conviene dejarlo para el domingo y no para el último momento del viaje.
Un dato del pueblo: Tequis tiene su propia fábrica de globos, que funciona desde 1982 y se presenta como la única de México certificada por la autoridad de aviación.
Domingo: queso y vino
Después del globo, toma la carretera a Ezequiel Montes. Ahí, a media hora del centro, están las bodegas grandes: Freixenet, con su cava a 25 metros bajo tierra, y Viñedos Azteca, justo enfrente, cuya bodega solo se visita en fin de semana. Los recorridos salen cada hora y en fin de semana se agotan: compra el boleto antes.
Para el queso, la Cava Bocanegra, sobre la carretera estatal 200, tiene visitas a su cava subterránea cada hora hasta las cuatro. Todo esto está en la guía de viñedos y queserías.
Cuándo ir
Cualquier fin de semana funciona, pero algunos cambian el ambiente. En mayo y junio, el Festival Internacional del Arte, Queso y Vino llena el Parque La Pila y la plaza, con entrada libre. De julio a septiembre son las vendimias. A fin de octubre y en noviembre, Tejedores de Luz llena el pueblo de figuras de mimbre por Día de Muertos, y en diciembre llegan la Villa Navideña y la Fiesta en el Aire, con globos.
Esas fechas son también las de los hoteles llenos: reserva con tiempo. El calendario de eventos y la guía práctica tienen lo demás.



.jpg/960px-Tequisquiapan%2C_Quer%C3%A9taro_(24461457671).jpg)


